Los bebés que ves en televisión y las revistas son adorables, pero están bastante lejos de parecerse al pequeño que pronto tendrás en tus brazos.
En realidad, el recién nacido es hermoso por naturaleza, pero al llegar a este mundo puede lucir inmaduro o tener una variedad de apariencias, quizá peculiares, graciosas o inesperadas.
Bebés arrugados
El vérnix caseoso (esa capa blanca y grasosa que protege la piel del feto) suele desaparecer al llegar a los nueve meses de embarazo. Si el bebé nace tarde en su período de gestación puede perder esta protección antes del nacimiento, y su piel queda expuesta al líquido amniótico. Al igual que tus dedos cuando están mojados por mucho tiempo, la piel de tu bebé se puede arrugar o resecar.
Bebés con acné
Al nacer, tus hormonas aún circulan en el cuerpo de tu bebé. Esto puede causar un pequeñas erupciones o brotes en la piel, similares a las espinillas, granitos o barros. Además, sus poros pueden estár saturados por la grasa que ha cubierto su piel durante le embarazo. Conocido como acné neonatal, estos brotecitos no requieren mayor cuidado: solo limpiar la cara de tu bebé con agua a la hora del baño. Antes de que tu bebé llegue al segundo mes vida, el acné desaparece sin dejar huella alguna.
Con ojos hinchados
La presión que implica su paso por el canal del nacimiento puede causar que algunas partes del cuerpo del bebé se hinchen, en especial su cara. También puede deformarse un poco la cabeza, debido a que las placas de hueso del cráneo ceden para poder pasar por el canal. Ambos síntomas se desvanecen a los pocos días.
Con genitales hinchados
Las hormonas maternas, que también están presentes en el bebé, pueden causar que los genitales de los recién nacidos luzcan hinchados. Esto puede suceder tanto en niños como niñas, y vuelven a la normalidad en poco tiempo.
Con uñas largas
Las uñas de tu bebé han estado creciendo desde los
¿Ombligo?
Después del nacimiento, el médico corta el cordón umbilical y le coloca una prensa. A los pocos días, el ombligo de tu bebé luce más como una pasa, pero se desprende antes de que cumpla su primera semana de vida.
Con manos y pies morados
El sistema circulatorio insipiente de tu bebé es el culpable de que sus manos o pies luzcan morados justo después de nacer. No debes preocuparte, pues su cuerpo aprende a regularse rápidamente. Además, tus médicos prestan atención a este síntoma mediante la prueba APGAR, y si fuera el caso, actúan de inmediato.
Con sangre
¡No te asustes! Si ves sangre cuando nace tu bebé, es más probable que sea la tuya. Esta puede venir de tu herida en una cesárea, de un desgarre o de la episiotomía, una incisión quirúrgica en tu perineo (área entre la vagina y el ano) que se realiza para agrandar la apertura vaginal y facilitar la extracción del bebé.
Bebés velludos (cubiertos con lanugo)
El lanugo es el vello fino que cubre la piel de tu bebé durante el embarazo. Suele desaparecer antes del nacimiento, pero puedes notarlo en algunas áreas de tu bebé, como en las orejas, la espalda y el rostro. Si tu bebé aún tiene restos de lanugo al nacer, lo pierde en sus primeros días de vida.
Bebés amarillentos (ictericia)
La ictericia es causada por el exceso de bilirrubina, un químico que tu cuerpo produce al descomponer los glóbulos rojos. En los bebés, los niveles de bilirrubina pueden ser elevados porque produce más y su hígado aún no es capaz de procesar la cantidad necesaria. La ictericia es bastante común, puede darse varios días después del nacimiento y por lo general no tienes razón para preocuparte. Tu médico evalúa a tu bebé en el hospital y poco después de que vuelve a casa. Si lo considera necesario, puede recomendar que tu bebé se exponga a fototerapia.










